Nombres que suenan a hogar
Con «Helmut & Lisa», «Abuela Lola» o «Pablo y Lucía», los rostros se convierten en pequeñas historias familiares. También puedes rellenar los campos con apodos cariñosos o recuerdos breves: «El jardín del abuelo», «Nuestros domingos», «Siempre juntos» o «Veranos con la abuela». Usa pocas palabras para que luzcan bien bajo las fotos.
Fotos de ayer que nos acercan hoy
Elige momentos especiales para las dos fotos grandes: el abuelo con su nieto en el regazo o unas risas en la mesa del jardín. Añade retratos, fotos de hermanos y momentos espontáneos de la última reunión familiar. Las fotos de álbumes antiguos y las más recientes cuentan juntas cómo ha crecido tu familia. El tono sepia las une con un aire de otros tiempos.
Pequeñas historias que unen
Coloca a los familiares unos junto a otros o combina fotos de infancia con retratos actuales. Textos breves como «Ana de pequeña» y «Ana hoy» muestran el paso del tiempo. Para un collage de amigos, quedan bien los apodos y las referencias a lugares como «En el lago» o «Nuestra cocina».
Para los abuelos
En un cumpleaños señalado o en sus bodas de oro, regala a tus abuelos un pedacito de vuestra historia con un collage familiar. Los nombres bajo las fotos lo convierten en un recuerdo personal de quienes forman parte de ella. Como regalo de toda la familia, podéis entregarlo en la celebración; después encontrará su sitio en el salón.
Para el reencuentro familiar
Una gran reunión familiar es ideal para plasmar los lazos que os unen. Los nombres de siempre o los apodos familiares dan un toque muy personal a cada foto. Como agradecimiento a los anfitriones, el collage en el recibidor mantendrá vivo el recuerdo del reencuentro.
Para quienes más quieres
Su aire nostálgico también encaja en vuestro aniversario de pareja o en el cumpleaños de un amigo de toda la vida. Puedes sustituir los nombres por palabras cariñosas. Sobre el escritorio, un pedacito de vuestro pasado compartido seguirá presente cada día.